Historia y patrimonio

Hasselblad en el espacio

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Pequeños pasos. Grandes saltos.

Pocos logros en la historia del hombre pueden competir con la exploración del espacio. Y pocas imágenes provocan tantas emociones y sentimientos unánimes y son tan conocidas como las fotografías tomadas durante esos días. Fotografías que han cambiado la forma en que vemos nuestro mundo y a nosotros mismos. Fotografías hechas con cámaras Hasselblad.

Muy pocos se atreverían a negar que las más de cuatro décadas de fotografía del espacio nos han hecho ver el mundo de otra manera. Es verdad que las leyes fundamentales de la ciencia no han cambiado por estas imágenes, ni las ideas de Kepler, Newton y Einstein se han visto eclipsadas por las fotografías del exterior de nuestro planeta. Sin embargo, estas imágenes del espacio han dado una nueva dimensión a nuestros conocimientos sobre nuestra pequeña parte de la Vía Láctea. Han cambiado la forma en que vemos el universo y el lugar que ocupamos en él. Con ellas nos hemos sentido pequeños, nos hemos sentido grandes y nos hemos sentido unidos como seres humanos.

Estas fotografías han permitido que cualquier persona entienda, en un abrir y cerrar de ojos, unas relaciones que antes se reservaban a una minoría de expertos. Para estas imágenes no se necesitan conocimientos previos, no descalifican a los millones de personas que no pueden leer, son igualmente accesibles para todos los que pueden ver.

La belleza de estas fotos funciona de forma intuitiva y casi instantánea. Si, por ejemplo, vemos la imagen de la Tierra como una piedra preciosa de color azul en contraste con la negra inmensidad, vemos la increíblemente fina capa de atmósfera, contemplamos la totalidad de nuestro planeta y nos sorprendemos por lo delicado y pequeño que parece.

Esta fotografía no exige conocimientos especializados de meteorología ni de física. No requiere un conocimiento más profundo de los sistemas ecológicos ni de las tendencias. Entendemos intuitivamente que nuestro planeta es frágil y que debemos protegerlo.

Ni que decir tiene que los 50 años de fotografías del espacio también han dado a los científicos y especialistas abundantes oportunidades para profundizar y ampliar sus conocimientos sobre nuestros vecinos celestiales más inmediatos. Pero el conocimiento de nuestro propio planeta ha aumentado más si cabe.  Ahora, por ejemplo, damos casi por supuesto que los recursos de la Tierra, los cambios medioambientales y los sistemas climatológicos se pueden cartografiar de una forma completamente distinta a la que había antes de las imágenes de satélite.

De vuelta a la Tierra, en la costa oeste de Suecia donde Victor Hasselblad desarrolló su famosa cámara, podemos encontrar un símil poético: en las gastadas rocas del archipiélago sueco encontramos imágenes de otra época en la evolución de la humanidad. Los grabados en la roca, al igual que las pinturas en las cuevas prehistóricas de Europa, y las imágenes del espacio de nuestra época también encerraban un mensaje. También se hicieron para transmitir ideas, sentimientos e información.

En ese sentido, las cosas tampoco han cambiado tanto. De nosotros depende interpretar correctamente las imágenes, aprovechar lo que ofrecen.

En el principio

Hace más de 50 años Walter Schirra, que todavía no era conocido, entró en una tienda de fotografía de Houston y compró una Hasselblad 500C. Era una cámara normal con un objetivo Planar f/2.8, 80 mm. Schirra era un aspirante a astronauta de la NASA, uno de los mejores pilotos de su generación, un hombre “con lo que hay que tener” (elegido para la gloria). Pensando en llevarse la cámara al espacio, Schirra quitó el cuero artificial del cuerpo de la Hasselblad y pintó la superficie metálica de color negro para minimizar los reflejos. Cuando subió a bordo del cohete Mercury en octubre de 1962, llevaba la Hasselblad con él. Desde el espacio documentó la maravilla y la increíble belleza de lo que veía a su alrededor. Tomó las primeras fotografías del espacio con su cámara Hasselblad de uso general.  Así empezaba la primera página de un nuevo capítulo en la historia de Hasselblad y de la fotografía y una colaboración larga, estrecha y mutuamente beneficiosa entre la gigantesca agencia espacial estadounidense y el pequeño fabricante sueco de cámaras.

earthEs interesante observar que cuando el astronauta Walter Schirra llevó esa primera Hasselblad al espacio, era el único producto de la cápsula espacial que no se había hecho expresamente para la misión. El único cambio que hizo fue quitar el revestimiento de la cámara. Esa cámara enviada al espacio, en un ambiente completamente extraño, para hacer fotografías de algo que ningún ojo humano había visto antes, llegó con un objetivo normal y un chasis para película. Al volver a la tierra se comprobó que el rendimiento técnico de la cámara había sido tal como Victor Hasselblad esperaba: impecable. Hasta entonces la NASA no se había dado cuenta ni destacado la importancia de la documentación fotográfica de las misiones espaciales. Sin embargo, después de ver la calidad de las fotografías que Schirra trajo a la tierra, era evidente lo vital que esas imágenes eran para el proyecto en su conjunto.

El departamento de fotografía de la NASA creció rápidamente y se convirtió en el punto de referencia para una serie de expertos entre los que había técnicos de fotografía, técnicos de laboratorio y los mejores intérpretes de fotografía de Estados Unidos. También se establecieron relaciones con toda una serie de instituciones interesadas en las fotografías del espacio por distintos motivos. El contacto de la NASA con el fabricante sueco de cámaras se amplió. A su vez, Hasselblad modificó y perfeccionó las cámaras para adecuarlas a su uso en el espacio, experimentando con distintas construcciones y objetivos. Durante muchos años, por ejemplo, la NASA estaba decidida a evitar el mínimo gramo superfluo en la carga útil, lo que significaba que las Hasselblads debían ser lo más ligeras y delgadas posible. Pero seguir manteniendo la famosa calidad Hasselblad. Y así fue.

Se utilizaron distintos modelos de cámara, todos adecuados a las exigencias estrictas de un viaje espacial. Las imágenes que tomaron los astronautas con las Hasselblad negras y cuadradas se han convertido en auténticos clásicos. Los momentos que capturaron no solo sirven de inspiración, sino que son parte de la historia. Por ejemplo, durante la misión Gemini IV en 1965 se dio el primer paseo espacial. Con una Hasselblad en mano, James A. McDivitt realizó una serie de fotografías mientras su compañero, Edward H. White, daba el paseo espacial. Estas fotografías se publicaron rápidamente en las principales revistas del mundo.

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La gente se sorprendía por la increíble nitidez de las fotografías de las Hasselblad. Aunque al profano en la materia le impresionara la calidad de las imágenes finales –con toda la razón– quizás no se parara a pensar en las exigencias del viaje espacial para las cámaras y su fiabilidad. Las cámaras tenían que funcionar perfectamente en las condiciones más duras, a más de 120° C al sol, y a menos 65° C en la sombra. Por no hablar de la falta de gravedad y los miles de peligros desconocidos. Las cámaras tenían que funcionar además con absoluta coherencia. Cada una de las fotografías era un tesoro histórico, una oportunidad única en la vida que no se volvería a repetir. Una tras otra, Hasselblad superó el desafío todas las veces. Con una serie de cámaras diferentes.

En 1966, se utilizó por primera vez una Hasselblad SWC con un objetivo Zeiss Biogon 38mm ƒ/4.5 en la Gemini 9. La Hasselblad 500EL hizo su debut espacial a bordo del Apolo VIII, que orbitó 10 veces alrededor de la luna el 1 de junio de 1969. Cuando el Apolo XI alunizó y el hombre dio sus primeros pasos fuera de nuestro planeta e hizo realidad un sueño casi tan viejo como la humanidad, Hasselblad estaba allí. Para la misión se eligió una cámara Hasselblad 500EL Data con placa Reseau equipada con un objetivo Zeiss Biogon 60mm ƒ/5.6. Para el viaje de regreso a casa desde la luna había muchas restricciones en cuanto a lo que podía volver por el peso, etc. Así pues, después de completar su misión, un total de trece cámaras se consideraron un estorbo y se abandonaron. Solo volvieron los chasis para película que contenían las preciosas imágenes latentes. Las fotografías fijas de esa misión son aún más conocidas que las secuencias filmadas. Es cierto que la lista de imágenes clásicas que volvieron de estas misiones es casi infinita, un hombre solo en la inmensidad del espacio, la salida de la tierra vista desde la luna, la huella dramática y solitaria de los primeros pasos del hombre sobre la superficie lunar… Estas imágenes, quizás más que ninguna de nuestra época, capturaron un momento de la historia de la humanidad.

Son testimonio del poder de las imágenes. Y de la capacidad de Hasselblad para capturarlas.

Más allá de los límites

spacewalkDesde esos primeros viajes espaciales, Hasselblad ha estado en todas las misiones tripuladas de la NASA y ha visto muchos cambios: en las naves, los programas espaciales y la tripulación. Durante los años 80, el programa del transbordador espacial hizo que los viajes al espacio fueran casi algo corriente. Las condiciones menos rigurosas de los transbordadores exigían un menor esfuerzo físico a la tripulación, con lo que los profanos se incorporaron a los viajes espaciales. La nave espacial y los astronautas podían ser nuevos, pero Hasselblad seguía estando allí, disparando, capturando la historia de nuestra especie en el momento en que ocurría. Si bien las condiciones eran más “fáciles” en ciertos aspectos, las exigencias para las cámaras espaciales se volvieron, si cabe, más rigurosas.

Viaje tras viaje, las cámaras Hasselblad cumplieron su cometido, tomando por término medio entre 1500 y 2000 fotografías en cada misión del transbordador. Al igual que las increíbles imágenes del hombre trabajando en la superficie de la luna durante las misiones del programa Apolo definieron una época, una serie de magníficas fotografías de los astronautas trabajando dentro y alrededor de la nave reutilizable de los años ochenta definieron la exploración del universo que nos rodea. Y nuestros preparativos para otros viajes.

No solo se rompieron barreras físicas. Cuando el hombre entró en la carrera espacial por primera vez, las exigencias para las personas y el material eran insuperables. Solo unos pocos fueron los elegidos para afrontar el universo desconocido. Uno de estos brillantes jóvenes, el mejor entre los mejores, el que tenía lo que el escritor Tom Wolfe denominó “Lo que hay que tener” (Elegidos para la gloria) era el astronauta John Glenn. Glenn hizo su primer viaje al espacio en febrero de 1962 a bordo del Friendship 7 y tras su carrera en la NASA entró en política y llegó a ser un respetado senador de los Estados Unidos.

start460En 1998, cuando tenía 77 años, John Glenn cruzó de nuevo la última frontera. Junto a otros seis astronautas navegó por el espacio a bordo del transbordador Discovery desde Cabo Cañaveral en Florida. El regreso de Glenn al espacio 36 años después de su primera misión heroica le convierte no solo en un auténtico héroe americano, sino en la persona de más edad en haber ido al espacio.

A bordo del transbordador Discovery, a 555 kilómetros de la Tierra, se realizaron 83 experimentos y, como en todas las misiones espaciales tripuladas desde octubre de 1962, la tripulación utilizó cámaras Hasselblad para la documentación fotográfica. En total, el transbordador espacial llevaba cinco cámaras Hasselblad 553ELS, unos cincuenta chasis Hasselblad 70 mm, varios objetivos Carl Zeiss (50-250mm), y una serie de visores réflex RM2, diseñados originalmente para uso espacial. Naturalmente seguía habiendo algunas diferencias entre las cámaras que se envían al espacio y las que se utilizan en tierra. Entre otras, la eliminación de la función de flash TTL y la sustitución de los lubricantes convencionales, que se evaporarían en el vacío, por materiales de baja fricción. También se eliminó el embellecedor de piel artificial y se sustituyó por placas metálicas.

No obstante, la evolución de las cámaras funciona en los dos sentidos. La 553ELS es un ejemplo perfecto de las continuas ventajas que la colaboración entre Hasselblad y la NASA ha traído a la tierra con cada misión. La 553ELS era la versión para el espacio del modelo 553ELX, que había estado a disposición de los consumidores en los canales de distribución habituales durante años. Esta cámara adoptó varias funciones y mejoras fundamentales que tenían su origen en la cámara espacial ELS, como el mecanismo mejorado del espejo que aumentaba la resistencia y la fiabilidad del funcionamiento réflex.

Hacia lo desconocido

Desde hace más de cuatro décadas, Hasselblad ha suministrado equipos fotográficos al programa espacial de la NASA. No está nada mal para una cámara pensada para satisfacer a los fotógrafos que tienen ambos pies en la tierra.

shuttleLas exigencias que la NASA imponía originalmente a sus astronautas forman parte de la mitología moderna. Los hombres que las reunían se convirtieron en leyendas en su época. Quizás podemos decir lo mismo de las cámaras que estos hombres llevaron consigo. La NASA y sus astronautas necesitaban una cámara de la máxima calidad, una cámara que funcionara en las condiciones más extremas que cupiera imaginar, una cámara que hiciera justicia a la majestuosidad e importancia de las imágenes que iba a capturar. Claramente consiguieron lo que buscaban.

La larga colaboración entre la NASA y Hasselblad es prueba de ello. Si las cámaras Hasselblad no hubieran tenido “lo que había que tener”, su presencia en el espacio no habría durado tanto. Ahora, una vez que hemos dejado atrás el siglo XX y sus logros, vemos que algunas de las imágenes más publicadas de nuestros tiempos no se hicieron en la tierra, sino en el espacio. Tomadas con una cámara Hasselblad. Es imposible contar cuántas fotografías de nuestro planeta tomadas desde el espacio se han utilizado para ilustrar artículos sobre las condiciones de vida en la Madre Tierra, para publicitar las operaciones internacionales de una empresa o para sugerir una perspectiva global. Estas imágenes forman ya parte de nuestro vocabulario habitual. Nos han permitido comprender fácilmente la existencia de cosas que ni siquiera se podían soñar hace unas generaciones.

El viaje continúa. El 11 de octubre de 2001 la NASA envió al espacio el transbordador Discovery. El principal objetivo de la misión espacial era transportar módulos a la “estación espacial” permanente que sería la base para otros viajes a zonas más alejadas del sistema solar. Como es habitual, los astronautas utilizaron cámaras Hasselblad para la documentación fotográfica.

Esta misión también sirvió para introducir una nueva cámara espacial Hasselblad. Se trataba de una nueva cámara con obturador de plano focal basada en la versión 203FE normal. Estaba equipada con una versión especial de Winder CW. Los chasis utilizaban película perforada de 70 mm y estaban equipados con impresión de datos en el borde del fotograma que registraba la hora y el número de fotografía de cada exposición.  Como los ordenadores a bordo tenían total control de la posición del transbordador, resultaba bastante fácil identificar exactamente el punto de la tierra que estaba tomando la cámara.

Naturalmente, algunas de las cámaras se habían modificado para soportar las condiciones de vacío fuera de la nave y también había requisitos especiales sobre materiales, lubricantes y fiabilidad. Además, la electrónica de la cámara se había modificado para cumplir las exigencias especiales de manejo y funcionamiento impuestas por la NASA. Los objetivos también se reconstruyeron para el espacio y los anillos de enfoque y apertura tenían grandes muescas para facilitar el manejo en condiciones de gravedad cero y el uso de grandes guantes que aguarda a los viajeros espaciales.

Si hemos aprendido algo de la historia, no tardaremos mucho en comprobar los beneficios aquí en la tierra de estas modificaciones para las cámaras del espacio.

Ahora, cuando el hombre vuelve de nuevo su mirada hacia los confines del universo, cuando oímos hablar cada vez más de misiones tripuladas a Marte, casi damos por supuesto que Hasselblad estará allí, capturando otro paso gigantesco para la humanidad y poniéndolo a disposición de todos los que estamos aquí abajo. Conservar la historia y explorar el futuro.

Cuando llegue el momento, cuando los viajes espaciales sean realmente algo trivial, quizás los primeros turistas que vayan a la luna hagan un curioso descubrimiento. A lo mejor encuentran alguna de aquellas cámaras que quedaron abandonadas. Los astronautas que volvieron solo con los valiosos chasis y el peso de las cámaras en polvo lunar. Quizás esos turistas galácticos volverán sus ojos hacia el planeta esmeralda capturando una vez más la imagen de nuestro hogar común con una de esas cámaras que nos regalaron las primeras imágenes. ¿Quién sabe lo que nos deparará el futuro?

Permanezcan atentos.

Cámaras del espacio

Desde nuestro primer viaje espacial el 3 de octubre de 1962, las cámaras Hasselblad han formado parte del programa espacial, capturando las imágenes que nos ayudan a comprender nuestro mundo y lo que nos rodea. Para satisfacer las estrictas exigencias de los viajes espaciales son necesarias una serie de modificaciones y mejoras especiales. Aplicamos los conocimientos y la experiencia que obtenemos en el espacio y la traemos de vuelta a la tierra para seguir mejorando la línea de productos Hasselblad. De esa manera nos aseguramos de seguir ofreciendo los mejores equipos fotográficos dentro y fuera del planeta.


 

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Hasselblad 500c

La Hasselblad 500C, con un objetivo Planar de 80 mm (modificado), fue la primera cámara Hasselblad que la NASA utilizó en el espacio. La compró el astronauta Walter M. Schirra en una tienda de cámaras de Houston, Texas.

Las modificaciones realizadas por la NASA consistieron en eliminar el revestimiento, el espejo, la pantalla y el capuchón de enfoque, entre otras cosas, para que la cámara fuera más ligera.


Hasselblad SWC

Hasselblad SWC

Con un objetivo Biogon de 38 mm, hizo su debut espacial el 3 de junio de 1966, en un viaje del Gemini 9. La cámara era bastante normal: Solo se había eliminado el revestimiento y el visor se había diseñado especialmente. La cámara se utilizó en cuatro viajes en 1966.


ec500el-1 Hasselblad EC (Electric Camera) 500 EL

Esta cámara se llevó en el viaje tripulado que pasó cerca de la luna entre el 21 y el 27 de diciembre de 1968. Durante este viaje se dieron 10 vueltas alrededor de la luna con el fin de estudiar posibles lugares para alunizajes futuros. La HEC llevaba un chasis para película de 70 mm.


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Hasselblad EDC (Electric Data Camera)

Esta es una versión de la 500EL motorizada especialmente diseñada para utilizarse en la superficie de la luna, donde Neil Armstrong tomó las primeras fotografías lunares el 20 de julio de 1969. La cámara está equipada con un objetivo Biogon de 60 mm especialmente diseñado con un filtro de polarizador montado en el objetivo. Una placa de cristal (placa Reseau), con cruces de referencia que se graban en la película durante la exposición, está en contacto con la película y estas cruces pueden verse en todas las fotografías tomadas en la luna entre 1969 y 1972. Las 13 cámaras HEDC utilizadas en la superficie lunar se dejaron allí. Solo se trajeron de vuelta los chasis de las películas.


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Hasselblad 500EL/M

Esta es la primera cámara Hasselblad SLR del espacio y estaba equipada con un visor de prisma HC3-70. Se utilizó por primera vez en el vuelo Apolo-Soyuz en julio de 1975.


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Hasselblad ELS (Space)

La ELS es una 553 ELX modificada en la que se ha eliminado el sistema de medición de luz de flash y se ha sustituido el revestimiento imitación piel con finas chapas metálicas. Esta cámara se utilizó a principios de los años 1990 en las misiones del transbordador espacial. Los chasis para películas utilizan película perforada de 70 mm y llevan impresión electrónica de datos que permite registrar la hora y el número de fotografía de cada exposición.


203s-2Hasselblad 203S

Esta cámara espacial es una cámara con obturador de plano focal basada en la 203FE normal. Está equipada con una versión especial del Winder WC. Los chasis para películas utilizan película perforada de 70 mm y llevan impresión electrónica de datos que permite registrar la hora y el número de fotografía de cada exposición. Como los ordenadores a bordo tienen total control de la posición del transbordador resulta bastante fácil identificar exactamente el punto sobre la tierra desde el que se estaba tomando la fotografía.

Modelo de cámara
Tiempo de exposición
Apertura
ISO
Modo de exposición
Exposición automática Exposición manual Auto bracket
Fotógrafo